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Hace unos meses iniciamos un interesante proyecto, la construcción de nuestro huerto ecológico. Un espacio creado con la intención de producir nuestras propias frutas y hortalizas, siguiendo en todo momento nuestros valores. Una manera de nutrir nuestra despensa, para ofrecer los mejores vegetales recién recolectados. Para hacerlo posible, seguimos cuidadosas técnicas que favorecen el crecimiento de nuestras patatas, berenjenas, tomates, … mientras favorecemos la biodiversidad del huerto y de su entorno. Te lo explicamos a continuación:

 

Cuidar la tierra

Cuidar la tierra es vital para que ésta pueda alimentar las plantas que crecen. Abajo, en aquella parte que no vemos, existen millones de microorganismos vivos que son los que permiten que las plantas se puedan alimentar y crecer fuertes y sanas. Por lo tanto, es muy importante trabajar con cuidado esta parte, donde se formarán las diferentes raíces. Nuestra intervención es importante, pero, sobre todo, son los procesos naturales los que deben tener protagonismo.

Una de las técnicas que utilizamos es la del acolchado con paja. De esta manera ayudamos a frenar, al menos parcialmente, la aparición de adventicias y protegemos la tierra del impacto de la lluvia intensa y del sol. Así se evita la erosión y el compactado, manteniendo una temperatura más regular y reteniendo la humedad. Y, en consecuencia, la tierra no necesita ser regada con tanta frecuencia. Por otra parte, la descomposición progresiva de la paja, constituye un aporte regular de materia orgánica y favorece un suelo vivo y lleno de microorganismos.

Junto a la paja, la tierra también se nutre con compuesto, elaborado por nosotros mismos. Poner compuesto hará que año tras año aumente la cantidad de humus y, por tanto, que cada vez tengamos una tierra más viva y fértil. El compost es el resultado de la descomposición y fermentación de la materia orgánica que mediante estos procesos se transforma en una tierra oscura, capaz de contener gran cantidad de alimento a disposición de las plantas.

En cuanto a las herramientas utilizadas, cabe decir que se trabaja con pequeñas herramientas manuales, no ruidosas y poco agresivas. En momentos puntuales se combinan con herramientas un poco más grandes, como la horca (para aflojar la tierra, removerla y oxigenarla). De esta manera no se destruye la estructura del suelo.

 

Planificar, sembrar y fomentar la biodiversidad

A la hora de planificar los cultivos desde una perspectiva ecológica, es esencial fijarse en los mecanismos de la naturaleza. Las asociaciones vegetales, es decir, la diversidad de especies en un mismo espacio que sean compatibles favorece un correcto funcionamiento del ecosistema de manera autosuficiente. Aprovechando esta buena relación, estos últimos meses hemos tenido, por ejemplo, lechugas, calabacines, tomates y zanahorias. También es importante establecer un sistema de rotación de cultivos, con el fin de combinar plantas con diferentes necesidades nutritivas y diferentes profundidades de raíces, para que la tierra esté el máximo de equilibrada y no se desarrollen problemas de crecimiento o de plagas y enfermedades.

Tener acolchado no cambia como sembrar o plantar. Simplemente se debe apartar un poco y disponer la semilla en el punto que nos interesa. Con respecto al tema del desherbado, nos basamos en la observación y el conocimiento. Conocer la flora silvestre (cuando nace, crece, florece, la fauna que atrae, etc) nos permite convertirla en nuestra aliada. No toda se debe deshebrar. En un huerto ecológico no sólo se hacen crecer las hortalizas destinadas a la producción, sino que se crea un espacio de diversidad con plantas de diferentes tipos: las plantas hortícolas, los árboles frutales, plantas aromáticas, arbustos y lianas.

En agricultura ecológica aplicamos el principio de prevención y no el de curación. Por lo tanto, la mejor manera de prevenir las plagas es procurar espacios para la fauna auxiliar, aquella que se alimenta de otros insectos u otros animales que se comen las verduras. De ahí la instalación de los hoteles de insectos, unas estructuras que proporcionan refugio o lugar para hacer el nido. Es por ello que, en Casa Albets, recientemente se ha incorporado un hotel de insectos para mariquitas y otro para abejas solitarias. El lugar elegido está rodeado de plantas y flores, ya que serán su fuente y entorno de alimentación. Además de estar resguardado del viento y protegido de la lluvia, situado en un punto soleado pero no insolado excesivamente y construido en altura.

 

Del huerto a la mesa

Después de un intenso trabajo, los últimos meses hemos recogido los primeros frutos de nuestro huerto ecológico: berenjenas, pimientos, tomates, brócoli, cebollas, puerros, calabazas, escarolas, lechugas, acelgas, patatas, sandías y fresas. Hortalizas y frutas que forman parte de los platos de la carta de nuestro restaurante. Ahora, sin embargo, la cosecha continúa, y durante los próximos meses también tendremos habas, ajos, brócoli, espinacas, alcachofas, rúcula, hinojo, rábanos y alguna cosa más. Productos que se combinan con otras del territorio, entre ellos las setas, para ofreceros platos saludables y deliciosos, como el paté de zanahoria con aceite ahumado de cebollino y pan sardo.

¿Te gustaría disfrutar de una cocina saludable, elaborada a partir de los productos que nos ofrece nuestro huerto ecológico? Reserva tu estancia en Casa Albets y disfruta del pack completo: desayuno, almuerzo y cena.

Rucula Casa Albets
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